| |
|
POEMAS







Jacqueline Lagos, Chile
Te recuerdo frondoso
Por: Jackeline Lagos
El tiempo pasa,
nos vamos poniendo viejos
y el amor no lo reflejo, como ayer.
En cada conversación,
cada beso, cada abrazo,
se impone siempre un pedazo de razón.
Pablo Milanés
Te recuerdo frondoso, como el bello paisaje allá en el fondo del camino, sobre arenas envuelta di grandes saltos, arrastré pasos contemplando los sueños, con los pelos de punta, temiendo caer… en “garras”.
Los tambores hablan, aves acarrean el sonido que circula mi cielo, así busco las señales de lo que ya no está.
Un sitio lejano, un destino, un castillo, una morada húmeda que dibujé en tu cuerpo, empapada de arlequines.
Hoy, no puedo más que sonreír, respirar profundo y seguir…ser feliz.
Se crece bailando, entre emociones atrapadas, dónde estoy, dónde vivo, quién soy. Aquí, el viento asoleado amarra los nudillos de mi vientre, tu boca, tu nombre caen disuasivos como las pieles añejadas de aquellos árboles que vimos juntos o como las rosas que dejaste. Antes adornaron la mesa otras flores, antes…cuando escuchabas, cuando sentías las praderas sembradas de rocío, el tuyo, el mío…
En hojas de otoño quedarán envueltos los tejidos dorados del nido, un oráculo que ha muerto friolento cuando los detalles empezaron a asomarse.
Objetos, palabras conocidas, ¿Dónde? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo?
El corazón se acelera blandito, intentando indagar todo. Estoy extasiada de tanto…
Estás lejos, muy lejos, detrás de las montañas, mientras yo, en las faldas dibujo una sonrisa mentirosa y serena muerdo flores en mi boca.
El encuentro está invadido sin saber qué hacer, instantes que se van en las plumas blancas de mi ventana, altares secretos, dudas y razones de un tiempo eterno.
Una última lágrima vuela de mí, fértil y próspera, como el nenúfar que soñé contigo.
¿Lo recuerdas amor?
¿Qué construiremos ahora?
Somos fronteras que pintan ilusionados trazos en murallas invisibles.
Jacqueline.
Reposo de antaño
Caminó hasta el cielo buscando espíritus, mensajes, chamanes, un manto de terciopelo custodiaban los Ángeles, corazón infinito de paz, un retiro en una olla común que comparte. Ha vuelto a soñar en su reposo de antaño, estaba igual que hace treinta años, paredes tapizadas, escritos adolescentes borrados, frases olvidadas, años sellados en recuerdos cuando ella paseaba alegre, palabras risueñas bajo flores nuevas, un papel estrenado y esfumado para otros. Busca equilibrio en el regalo, tratando de organizar años, empapando un deleite, una vasija nueva para cuando sea obertura la memoria. Parece que adelanta la edad síquica agradeciendo el cobijo, hogar, vida, existencia... parece que todo siguiera como antes... el huerto y los pasos cansados de una mujer vieja ¡Levántese, ha subido el sol! - siente decir. Una soledad custodia la morada, una estufa habla del eterno invierno y de la nevera que remplaza el huerto, ni bizcochos, ni manzanas, ni
membrillos… Muda intenta transmitir sensaciones, un corazón arrebatado en lágrimas, le dice que no están sus pasados, un cuento desierto, solitario buscando alimento ,mientras recoge jazmines torturados, desigualdad que no entiende, aventura que transita como ave acorralada, rodeando aquel círculo ¿Adónde están los trigales? Se pregunta, mientras no quiere regresos, sucesos o provocaciones, libera sus emociones, tendiendo un tálamo como antes, contradicciones internas, la figura de esa mujer añeja, sigue recordada de sol a sol en actitud vigilante, perfecta...
Son las diez en el umbral de la puerta, un trozo de pan horneado, desayuno y cazuela abundante dominguera, hoy la tienen alimentando hijos que no son de ella, no consigue mirarse en aquella mesa, un aire citadino le impidió el olfato para saber que aumentaron los ciruelos y los pastizales crecen ahora para animales ajenos, el perro durmió para siempre, la estancia agrietada siguió los pasos del ancestro. En un despojo arrendado, se marchita un fogón castigado eternamente sin pasado. Ella, recoge de la tierra los últimos ruidos infantiles…
/Jacqueline Lagos. / ... MIEMBRO DE COLUMNISTAS DE LA FRONTERA SUR BRUJAS Osorno, Chile

Jacqueline Lagos nació el 4 de abril 1965, en Osorno, Región de Los Lagos. Su ciudad la ha visto crecer y descubrirse a sí misma como un miembro activo de la comunidad. Desde niña expresó sus pensamientos en el papel, no obstante hace algún tiempo ha dado cuenta pública que esa es realmente su verdadera vocación. Alumna del Liceo Comercial de esa ciudad, egresó con el título de Publicista con mención en marketing. Ha participado como jurado de varios concursos literarios en establecimientos educacionales de la Región, y en Instituciones públicas de la comunidad. Es asesora pro tempore (un año) de un Taller Literario Comunitario Coordinadora Provincial del Proyecto LibrolibreChile, Osorno; Columnista del Diario Digital ColumnaSur. Hoy cuenta con dos publicaciones, Mis Primeros Años... (2003) y la novela Una Bruja emplumada en el Tzolkin (2005). Más otras antologías dónde comparte tribuna con diferentes escritores de otras nacionalidades.
Si desea comprar el libro "Una Bruja Emplumada en el Tzolkin" dirigirse al e-mail:
Cartas de Luna
Por:Jacqueline Lagos - Imagen: Pato Madera
En días de tormenta, ahuecada en una casa de paredes viejas, escondió sus cartas. Allí aguardaron el ritual hasta cuando llegó la muerte y las botó al río.
Se enamoró de la Luna, sus estaciones, agradeció la vida, sus vuelos cada día mas reales, lo construido está, existe, es...
El amor esta en un lecho, en emociones compartidas,
Ella la mujer,
Él, hombre de ensueño.
El futuro existe mas allá de las pléyades, dándose la mano tendría más hijos - pensó.
¿Quieres volar conmigo mañana? Le preguntaron
Se asustan quienes la han visto gatear, en íntimo corazón deja lo que significan para ella las cartas, suyas, nuestras, responde- “una verdad de amor”.
Se irán como un padre que no ve crecer la semilla, es más grande hoy, gracias a que fue alimentada en una choza de hechicera tumultuosa
Las leyó por última vez, un baúl aguas abajo, entre las piedras, se llevó para siempre los recuerdos, aquel laurel dónde la besaron por primera vez. Minutos que duraron años...
¡¡¡Cresta!!! –dice-
¡Vivo, no puedo decir lo contrario, siento...!
Ha tratado de olvidar haciendo promesas, pero sigue ahí, fuerte en Amor que ha fraguado a temple, un arcano con dolores, esperanzado y roto, un peregrinar incierto, una vida mas feliz, saberse Tierra, Luna amada, correspondida Verdad.
Hijos del sol, indomables, creativos, así quedaron en este universo femenino. Ella la sacerdotisa bohemia, un Apocalipsis rebelde de poeta inventada.
Hoy en mareas altas, es la Artemisa de una tierra idealizada, una serpiente castrada que asciende entre el bien y el mal, una recompensa por una batalla con ausencias, la tuya,- dice.
El dolor está escondido en los cerros de su espalda, en la nieve de los alpes, en las cartas que tiró al río, en el agua cristalina de unas lágrimas porfiadas.
Los sonidos cubrieron la noche, mientras sigue viviendo, aún después de aquellas cartas...en un futuro mojigato de no aceptar una comedia llena de predicciones, amores equivocados, perdidos, olvidados.
Recibe el Sol, el calor, el viento blanco, estrellas melancólicas, pan que toma de altares de su boca. Aquel sabe hoy más que ayer, “la Mujer de Lunas” llora menos, la llevará en su esencia, sin complejos, hasta que pase por el mundo guardada en su corazón, en ese río que lavó sus pies gastados, que profesó dedicando tiempo y espacio para amarla.
Ojalá pueda cubrir su senda de pétalos soñados, no se haya desvanecido su risa, - piensa- esa que saborearon juntos después del sexo complacido en el aroma inigualable de aquel bosque adolescente, hoy crecido.
Osorno, Chile
08 de abril de 2007
JACKELINE LAGOS
Leer: Mis Primeros Años
|